Recientemente han sido noticia casos de muertes repentinas de niños relacionadas con obesidad infantil y problemas de los padres con relación a su custodia debido a unos hábitos y dietas alimentarias poco saludables. En efecto, existen estudios que muestran como un 25% de la mortalidad y morbilidad de la población en general está relacionada con el entorno y con lo que hacemos en él.
La Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) es un proyecto gubernamental, creado en el año 2005, que parte de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), agencia del Ministerio de Sanidad y Consumo. Su objetivo es concienciar, acostumbrar y establecer unos hábitos y costumbres alimentarias, basadas en la aplicación de una alimentación equilibrada y saludable, así como en la práctica regular de ejercicio físico, que fomente la calidad de vida de la población en general y más en concreto, de los niños y jóvenes, sensibilizando a la población del problema que la obesidad representa para la salud.
Bajo estas premisas, la AESAN establece como meta de la Estrategia NAOS “fomentar una alimentación saludable y promover la actividad física para invertir la tendencia ascendente de la prevalencia de la obesidad y, con ello, reducir sustancialmente la morbilidad y mortalidad atribuible a las enfermedades crónicas”.
Efectivamente, la obesidad esta asociada a un número significativo de enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial, hiperinsulinemia, diabetes y enfermedades respiratorias, llegando a reducir la esperanza de vida de personas obesas en 10 años, además de suponer un importante gasto sanitario (un 7% del total). Se puede señalar que supone más del 70 % de las causas de muerte provocadas por enfermedades crónicas no transmisibles, siendo su principal causa una alimentación poco saludable y un escaso o nulo ejercicio físico.
Esto ha hecho que por parte de la Organización Mundial de la Salud se considere la obesidad como una epidemia. Y no faltan razones para ello. El porcentaje de personas obesas a aumentado de manera preocupante en los últimos 20 años, siendo España el Estado europeo que más niños obesos tiene, junto a Italia, Malta y Grecia. En el contexto español, el mayor número se encuentra en las comunidades de Murcia, Andalucía e Islas Canarias, siendo también más común en zonas rurales que urbanas y en núcleos de población con un menor nivel socioeconómico y cultural.
La alta incidencia de la obesidad y de los problemas de salud derivados de ella se deben a la actual tendencia a sustituir la dieta tradicional por otras dietas hipercaloricas, con un consumo mayor de grasas y azucares y menor de carbohidratos complejos y fibra (ver pirámide nutricional) unido a una menor actividad física, tanto en el trabajo como en el ocio.
La infancia es el periodo crucial para actuar sobre la conducta alimentaria que marcara al futuro adulto. Los hábitos alimentarios se adquieren entre los 3-4 años y se establecen a partir de los 11 años, consolidándose estos a lo largo de la vida. Los hábitos alimentarios inapropiados y las conductas sedentarias se desarrollan, por tanto, en la infancia, siendo posteriormente muy complicado de rectificar. La influencia del ámbito familiar en el desarrollo de conductas de este tipo es clave. Es por ello que se hace fundamental unos conocimientos básicos sobre alimentación saludable en la familia como primera transmisora de estos mensajes.
La AESAN define los objetivos que persigue con la Estrategia NAOS del siguiente modo:
• Fomentar políticas y planes de acción destinados a mejorar los hábitos alimentarios y aumentar la actividad física en la población.
• Estas políticas deberán ser sostenibles, integrales y buscar una amplia participación de la sociedad.
• Sensibilizar e informar a la población del impacto positivo que, para su salud, tienen una alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física.
• Promover la educación nutricional en el medio familiar, escolar y comunitario.
• Estimular la práctica de actividad física regular en la población, con especial énfasis en los escolares.
• Propiciar un marco de colaboración con las empresas del sector alimentario para promover la producción y distribución de productos que contribuyan a una alimentación más sana y equilibrada.
• Sensibilizar a los profesionales del Sistema Nacional de Salud para impulsar la detección sistemática de la obesidad y el sobrepeso en la población.
• Realizar el seguimiento de las medidas propuestas y la evaluación de los resultados obtenidos a través de la Estrategia.
Para alcanzar estos objetivos debemos partir de que no existen alimentos buenos y malos, sino que debemos controlar como los usamos en nuestra alimentación, es decir, lo que si existe es una dieta bien o mal equilibrada. Codo modelo de una dieta equilibrada, en nuestro entorno más cercano, tenemos a la dieta mediterránea.
El otro componente fundamental para alcanzar los objetivos de la Estrategia NAOS es el ejercicio físico. Cada vez es más común el uso de medios de transportes que el paseo para desplazarnos. A ello se une el uso de un ocio más sedentario, como la televisión, los videojuegos, Internet, así como prácticas, también más sedentarias, en los colegios. Es por ello que se intenta implantar entre la población unos buenos hábitos que impliquen una actividad física regular, una dieta variada en alimentos y una interacción social amplia.
Requisito fundamental es encontrar un equilibrio entre calorías ingeridas y calorías gastadas. Si bien parece fácil alcanzar el equilibrio, reviste una gran complejidad al verse influido por variables ambientales y sociales.
En cumplir estos objetivos existen unos entornos fundamentales. El primero de ellos es el ámbito familiar y comunitario. Se hace necesario sensibilizar a la población en general de la importancia de una dieta equilibrada y de la necesidad de un ejercicio físico regular.
Podemos establecer como necesario a controlar por parte de los padres en la dieta de sus hijos y, por ende, de toda la familia:
1. Que las dietas sean lo más variadas posible en alimentos, garantizando su equilibrio y el aporte de los nutrientes necesarios.
2. Que los hidratos de carbono representen el 50-60% de las calorías diarias de la dieta.
3. Que la ingesta de grasas no sea superior al 30% de la ingesta diaria, reduciéndose los ácidos grasos trans y las grasas saturadas.
4. Que sea como mínimo de 400 g/día la ingesta diaria de frutas, verduras y hortalizas.
5. Que, combinando proteínas de origen animal y vegetal, las proteínas aporten de las calorías totales, entre el 10-15%.
6. Moderar el consumo de azucares simples (golosinas, dulces, refrescos azucarados, etc.) y reducir el consumo de sal.
7. Nunca prescindir del desayuno, que debe ser lo más completo posible (lácteos, cereales, frutas), dedicándole el tiempo apropiado para su ingesta.
8. Beber una cantidad mínima de agua diaria entre 1 y 2 litros.
9. Hacer ejercicio físico diariamente (caminando o mediante actividad) tanto de combinación entre ocio como en las labores diarias (desplazamientos).
10. Comprometer a toda la familia en las actividades relacionadas con la alimentación, como hacer la compra, preparar la comida, leer los etiquetados de los productos alimenticios, etc.
Otros entornos fundamentales, además del familiar, para desarrollar adecuadamente los objetivos de la Estrategia NAOS son:
• Escolar: debiendo implementarse asignaturas relativas a alimentación y nutrición, iniciando a los escolares en la cocina y la gastronomía, incluyendo formación para el profesorado y materiales didácticos apropiados y promoviendo la actividad física entre sus actividades escolares (no solo realizándola entre las materias escolares, sino incentivando que se practique, también, en momentos de ocio). Del mismo modo se controlara la alimentación en los comedores escolares y los productos vendidos en maquinas expendedoras de los alrededores de los colegios.
• Empresarial: referido tanto al sector de industrias alimentarias y de bebidas (promocionando temas como el adecuado etiquetado de alimentos, la publicidad y favoreciendo el patrocinio a actividades y alimentos saludables, la información nutricional y la información apropiada sobre composición de los alimentos) como al sector de las empresas de distribución comercial (grandes almacenes, supermercados y autoservicios) o al sector de la hostelería y restauración (mediante estrategias dirigidas al fomento del consumo de frutas, ensaladas y verduras; la información nutricional en las cartas; la reducción del consumo de grasas saturadas o desincetivando el consumo de raciones grandes).
• Sanitario: por considerarse que los profesionales del Sistema Nacional de Salud juegan un papel fundamental en la prevención de la obesidad, requiriendo una sensibilización de los profesionales de Atención Primaria sobre el sobrepeso y la obesidad como enfermedad crónica que requiere la misma atención que otras, tales como la diabetes o la hipertensión arterial, formando parte inexcusable de la exploración general de cualquier paciente su detección sistemática. Su prevención deberá iniciarse en la infancia y las acciones en este ámbito pasaran por: promover preguntas para la detección del riesgo a tiempo; campañas periódicas de detección precoz de sobrepeso y obesidad; estrategias informativas en grupos susceptibles; identificación y seguimiento de niños con potencial riesgo.
Para evaluar los avances en la aplicación de estos principios, se han celebrado ya tres encuentros en forma de Convención para intercambiar opiniones entre los distintos agentes implicados sobre el cumplimiento de objetivos. La última Convención NAOS se celebró en Madrid el día 12 de marzo de este año, consolidándose como punto de encuentro entre los sectores implicados: los poderes públicos, los expertos sobre el tema, las empresas y los consumidores.